Proyectos

leer mas
Suscríbete al boletín con tu correo

Miniserie de cultura ciudadana La Paz Bolivia
FUNDEPCO alista 90 casas para damnificados del Megadeslizamiento

Contactenos

C. 12 de Calacoto #8081
La Paz - Bolivia
Tel: +591.2.2771137
Fax:+591.2.2771137

enviar mensaje

Mil Familias Pandinas son Desalojadas por el río Acre

Mil familias pandinas son desalojadas por el río Acre
La crecida de las aguas del río Acre, a consecuencia de las lluvias, ha dejado varios barrios de

Cobija sumergidos. Otros municipios y poblaciones también están afectados en Pando, como Filadelfia

y Porvenir. Las autoridades departamentales declararon a Cobija zona de emergencia
La Razón / Carlos Corz y Willy Camacho
04:56 / 22 de febrero de 2012
Por encima del agua hay techos de calamina o sobresale, en algunos casos, el primer piso de las

viviendas tomadas por el caudal del río Acre, que dejó ocho barrios anegados y mil familias en

albergues. Avenidas y calles se volvieron de la noche a la mañana, entre el domingo y lunes, en

parte del río que rodea Cobija, Pando.
Los barrios Junín, Mapajo, Circunvalación Mapajo, Villamontes, Puerto Alto y Cataratas, ubicados en  

riberas del río que bordea la capital, están afectados.
Por la mañana y parte de la tarde de ayer, personal militar y civil de diferentes instituciones

públicas rescataban, de en medio de las aguas, pertenencias de los damnificados como televisores,

refrigeradores, catres, colchones, calzados y utensilios de cocina, utilizando lanchas o barcazas

improvisadas con cuatro turriles y soportes.
El vicepresidente Álvaro García Linera hizo un recorrido a pie y en lancha por las zonas inundadas.

“El 20% de Cobija está afectado”, resumió al hacer una evaluación de  la situación en una

conferencia de prensa, junto al gobernador Luis Flores y la alcaldesa Ana Luisa Reis, en la terminal

aérea de la capital pandina.
La Razón hizo un recorrido en lancha y observó que las aguas literalmente cubren decenas de casas de

bolivianos, mientras que en el lado brasileño (Cobija y Brasilea están en márgenes opuestas del

río), el sector donde se desarrollaba un intenso comercio ha quedado sumergido, y gran parte de la

ciudad, anegada.
Todavía no se conoce el número de viviendas dañadas, sin embargo, la concejal Síngara Núñez sostiene

que debe ser similar a la cantidad de familias afectadas, que ya ronda el millar, aunque el último

reporte del Viceministerio de Defensa Civil indica que hay 632 familias damnificadas en Pando.

“Nunca había pasado algo así, esto nos hace pensar en la necesidad de reubicar a por lo menos 300

familias que habitaban a pocos metros de la orilla”, explicó y añadió que los barrios Santa Cecilia

y Arroyo Bahía también están afectados.
Las oficinas del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), un centro de salud y la Policía, esta

última junto a por lo menos cinco vehículos, están en medio del agua. Tractores entran hasta donde

pueden maniobrar para ayudar a rescatar aquellos objetos de valor que logran salvar sus

propietarios.
Hasta la tarde de ayer, las aguas seguían su ascenso lento, pero sostenido. “Hoy ha subido un metro

20 centímetros el nivel; he puesto este testigo (una madera clavada en la orilla). Si sigue así, voy

a tener que abandonar mi casa”, señaló un vecino de la zona Puerto Alto, quien prefirió el

anonimato.
Las instalaciones del VI Distrito Naval tampoco se salvaron. Parte de ellas están un metro bajo el

agua o incluso a mayor profundidad. El personal de tropa, cuadros y civiles fueron evacuados a otra

instalación militar, a 4 kilómetros de la zona del desastre.
Damnificados que no fueron socorridos llegaban hasta las zonas altas de la ciudad empujando grandes

tanques de agua en los que cargaron lo que podían rescatar.
Las aguas están a tres metros de alcanzar el punto más alto del puente internacional que une Cobija

con la vecina Brasilea. La ciudad brasileña está en la parte inferior de esta zona, por lo que el

80% del área poblada está bajo o en medio de las aguas del Acre, manifestó García.
Las lluvias de los últimos días no sólo incrementaron el caudal del Acre, sino también del Tahuamanu

que ya dejó incomunicada a Filadelfia, a unos 40 kilómetros de la capital. “Está inundado parte del

camino a esta población”, informó el Gobernador, quien añadió que las aguas están a pocos metros de

entrar e inundar la población de Porvenir, donde en 2008 se registraron enfrentamientos trágicos.
Bolpebra desaparece,sus vecinos han huido
La región más afectada por las lluvias en el departamento de Pando es el municipio de Bolpebra, que,

según un reporte de Wilson García Mérida, se ha convertido en un pueblo fantasma, sumergido en las

aguas del río Acre.
De acuerdo con lo informado por García, director de el diario El Sol de Pando, las aguas del Acre,

crecidas por las lluvias que trajo consigo el fenómeno de La Niña, “terminó con la agonía de aquel

incipiente municipio tragándoselo entero y lentamente, sin provocar bajas”.
 Los habitantes de esa población fronteriza con Perú y Brasil habrían huido hacia el lado brasileño,

específicamente hacia la ciudad de Assis.
El presidente del Comité Cívico de Pando, Vicente Rocha, informó a ANF “el 100% de Bolpebra está

inundando, donde las casas, las viviendas militares están inundadas a más de la mitad de las

paredes, está cubriendo (el río) casi el techo de la infraestructura”
8 mil familias son víctimas de La Niña en Bolivia
En todo el país, 8.680 familias fueron afectadas en por efectos del fenómeno meteorológico La Niña,

que en los últimos días incrementó su intensidad en la región de Pando, según el Viceministerio de

Defensa Civil.
 Según Óscar Cabrera, máxima autoridad de ese despacho, los últimos reportes de daños por las

lluvias de este cuadro atmosférico señalan a las regiones de los departamentos de La Paz, Oruro,

Potosí, Cochabamba, Chuquisaca y Pando como las más afectadas.
Informó que en el departamento de La Paz están damnificados 20 municipios y 1.640 familias; en

Cochabamba 14 municipios y 1.627 familias; en Oruro nueve municipios y 1.578 familias; en Potosí 19

municipios y 1.461 familias; en Chuquisaca 12 municipios y 1.201 familias; en Tarija 7 municipios y

504 familias; en Pando 2 municipios y 632 familias; en Santa Cruz 6 municipios y 46 familias; y, por

último, en Beni 4 municipios y 9 familias. La autoridad aseguró que hay 1.700 toneladas de alimentos

para encarar la crisis humanitaria.
300 familias serán reubicadas lejos del río
De las cerca de 1.000 familias damnificadas por la crecida del río Acre, unas 300 que habitaban

próximas al torrente serán reubicadas en zonas altas de la ciudad de Cobija. El resto de las

viviendas afectadas serán reconstruidas, según fuentes oficiales.
Ocho barrios de la ciudad están anegados a raíz de la crecida del río. En Junín, Villamontes y

Puerto Alto, la mayoría de las casas están bajo las aguas y en el resto de las zonas el río tiene un

metro o más de profundidad.
 “En coordinación entre el Gobierno central y la Alcaldía, tenemos que construir otras viviendas

para personas que están en lugares demasiado peligrosos”, afirmó el vicepresidente Álvaro García

durante su informe sobre los alcances del desastre natural.
Según la concejal de Cobija Síngara Núñez existen aproximadamente 1.000 familias damnificadas, por

lo que es de presumir que hay un número potencialmente similar de viviendas afectadas. De esa

cantidad, unas 300 familias “serán reubicadas”, indicó.  
Por el momento, explicó, no hay una zona donde estas familias podrían ser reubicadas, debido a que

este asentamiento debe ser producto de una estudio técnico.
El gobernador de Pando, Luis Flores, anunció que una vez que bajen las aguas se reconstruirán los

barrios afectados. “Hay que sacar el lodo, reinstalar la electricidad y consolidar y construir el

alcantarillado. Hay el compromiso de que (la gente de) esos barrios pueda levantarse rápidamente

para reconstruir su vida anterior”.
Sin embargo, Núñez y el ingeniero Óscar Soria advirtieron que existe el riesgo de que el río cambie

de curso y literalmente “haga desaparecer” otros cuatro barrios de la parte baja de Cobija.
Flores admitió el riesgo, aunque aconsejó que por ahora es  necesario mantener la calma.